domingo, 16 de mayo de 2010

Peneke.

Acabo de darme cuenta de que se me olvidó que había escrito lo de la anterior entrada, soy un desastre. No quiero obsesionarme con que tengamos una canción, pero me extraña y hace que no deje de comerme la cabeza.

Llevo todo el día escuchando canciones y me he dado cuenta de que hay varias que me recuerdan mucho a ti, bien por lo que dicen, bien por que las escuchamos juntos las primeras veces que nos vimos, o bien porque sí. Por ejemplo, La suerte de mi vida, de El canto del Loco, o Tal como eres, me recuerdan al principio de conocernos, porque no podía dejar de escucharlas. Pero no tienen eso que te hace saber que es tu canción.




También me acuerdo de cómo durante una época cada vez que encendía el coche estaba sonando una canción de Maroon 5, creo recordar que era This Love.



Por cierto, acabo de ver el videoclip y no sabía que fuese así, la verdad es que me ha sorprendido gratamente. Pero igualmente, no la puedo considerar nuestra canción.

También recuerdo haber escuchado mucho La fuerza del corazón, de Alejandro Sanz, o Y si fuera ella.





Desde luego, La fuerza del corazón es increíble, pero nunca nos hemos quedado pensando "Jo, menuda canción".

También recuerdo alguna de Luis Fonsi, que creo que era lo que más escuchaba nada más conocernos, como por ejemplo, Lagrimas del mar, o No me doy por vencido.





O incluso, alguna vez, recuerdo haber escrito parte de esta canción:



Y luego están las canciones de Melendi, que no sé por qué, pienso que son las que más se acercan a ser esa canción única que siempre te traiga a mi memoria. No tengo más que escuchar Quiero ser feliz, Con solo una sonrisa y, sobre todo, Mis alas son tus hojas. Una lástima que hable de lo que habla.





Así que no lo entiendo. Habiendo tantas canciones que me parecen bonitas, ¿cómo es posible que ninguna me parezca LA canción?

viernes, 14 de mayo de 2010

Sentimientos

Se podría decir que de siempre he sido muy sensible. A estas alturas, he aprendido a no dejar verlo a no ser que yo quiera. A veces, incluso, no soy capaz de mostrar lo que siento por vergüenza o miedo. O por pensar que está fuera de lugar. Este no es un diario personal, es un blog en el que me meto de vez en cuando a escribir. Y quiero compartir esto:


he despertado por casualidad de un sueño perdido
mientras andaba por una calle llena de olvido,
he sido besado con pasión y he conocido el verdadero amor,
sintiendo al fuego crecer por todo mi interior,
he sido engañado para después ser sorprendido,
de una forma tan sutil que solo tu podías haber sido.
y he sido transportado a estrellas que el sol no conoce,
sin moverme de tu lado, seré el príncipe que goce
de la compañía de una princesa de ojos oscuros
en la que la felicidad que me de traspase muros.
doce son los versos que forman este escrito
y doce son los meses que en él he descrito.
A veces, lo que más nos cuesta es perder el miedo y olvidar la vergüenza a la hora de dar un paso. Espero que veas esto después de que yo haya sido capaz de recitártelo en persona.

Al fin y al cabo, el texto no es gran cosa, pero el hecho de perder la vergüenza y poder recitártelo, sí lo es.